El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres dijo: 

«La igualdad de género tiene que ver con los derechos humanos, pero también redunda en interés de todos: hombres y niños, mujeres y niñas. La desigualdad de género y la discriminación contra la mujer nos perjudica a todos. Ha quedado de sobra demostrado que invertir en las mujeres es la forma más eficaz de que las comunidades, las empresas e incluso los países prosperen. La participación de la mujer hace que los acuerdos de paz sean más sólidos, que las sociedades sean más resilientes y que las economías sean más pujantes. Conseguir la igualdad de género es una tarea pendiente de nuestra época«.

Desde luego que conseguir la igualdad real y efectiva de las mujeres en la sociedad actual es todo un reto, muestra de ello es que muchas mujeres llevan siglos demandándolo. Pero el hecho de que sea una ardua tarea, no debe desmotivar a las presentes y futuras generaciones de niñas.

En este sentido, cabe señalar que una de las mayores muestras de la desigualdad existente entre mujeres y hombres y, sobre todo, entre las oportunidades de unas y otros, tiene una clara manifestación en el ámbito laboral. Esta desigualdad también tiene que ver tanto con el sector profesional al que se dedican las mujeres como al puesto y responsabilidades que ostentan.

Ante esta situación, la educación y los estereotipos de género juegan un papel fundamental en la trayectoria de las niñas. Por lo general, se tiende a desanimarlas en el hecho de interesarse en cursos o carreras de ciencia o de tecnología desde edades muy tempranas. Además, los mencionados estereotipos suelen reforzarse en la familia, en los medios de comunicación, en la publicidad y en la sociedad en su conjunto. Se comparte la creencia de que los niños son más habilidosos con la tecnología y las carreras de ciencias, mientras que se considera que las niñas cuentan con más habilidades sociales y se las presupone más empáticas.

Por todo lo mencionado, se decidió acordar en 2010 por los estados miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), celebrándose por primera vez el 21 de abril de 2011.

El objetivo principal es alentar y motivar a las niñas y jóvenes en las vocaciones tecnológicas y comunicativas y de esta manera fomentar su empoderamiento a través de la tecnología. De esta manera se quiere contribuir a reducir la brecha digital por cuestiones de género.

El sector de las TIC necesita de manera urgente una gran variedad de talentos relacionados con este ámbito, por lo que se deduce que las mujeres altamente cualificadas y preparadas en campos técnicos y tecnológicos tendrán numerosas oportunidades laborales. Pero la realidad es que faltan estudiantes preparadas para cursar estudios de carácter superior en ciencias, matemáticas, comunicación, computación e ingeniería, ya que el número de mujeres matriculadas en estas materias es desproporcionadamente bajo.

En un informe dado a conocer en enero de 2016 por Eurostat, el 80 por ciento de los profesionales tecnológicos de la Unión Europea en 2014 eran hombres y en España la cifra alcanzaba el 82 %.

Muchas empresas pertenecientes a estos entornos buscan atraer la presencia de mujeres a su plantilla ya que consideran que redunda en favor de sus negocios. Ponen de manifiesto que la presencia de mujeres y hombres en los mimos equipos suponen un aumento de la creatividad y, por tanto, también de la productividad. Destacan también que su presencia incentiva la creación de un mejor ambiente laboral ya que consideran que las mujeres están más predispuestas a la comunicación y esto hace que haya una tendencia a mejorar resolución de conflictos.

En apoyo a estos argumentos algunas resoluciones de carácter internacional de Naciones Unidas y de la Comisión Europea, en relación a la brecha de género alertan sobre el valor y la importancia de que las niñas y las jóvenes no solo sean consumidoras de tecnología, sino también creadoras de la misma. Por eso no se puede seguir manteniendo la estructura actual en la que estos sectores están dominados por hombres y sobre todo en los niveles superiores. Cuando las mujeres se encuentran presentes, suelen quedar relegadas a puestos inferiores o que requieren una escasa cualificación.

¡Motivemos a las niñas para que puedan elegir libremente su formación sin condicionantes ni límites!

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